miércoles, 29 de abril de 2015

salvavidas.

Me salvas de la catástrofe diaria, del suelo horizontal plagado de semáforos,de los horarios hambrientos de tiempo que se interrumpen interminablemente hasta que nos dejamos caer soñando lo que no hemos hecho.
Me salvas y me dejas sentada a un lado de la ventana, mirando la vertical más inmediata que comparo con un cigarrillo que se consume entre mis dedos.
Ya sabes que me abruma el tiempo,el espacio,el límite y me reconoces que tú también tienes miedo y que no sabes.
Me quieres salvar, pero aún me quedan casi doscientos pájaros en la cabeza.

Un vacío que me guarde.

Solo quiero un trozo de tierra
que me guarde
para siempre
del miedo
de la metrópolis de pájaros grises
que navegan sin rumbo
en mi cabeza.
Solo quiero un lugar
donde esconderme
o salvarme
del precipicio vertical
de la desgracia.

Vértigo

Tenemos cuestiones dentro
del mar
pero el mar no responde.
Y dios tampoco
se acuerda
de que existimos.

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